Hotel

Un recepcionista saturado de historias.

Escaleras enmoquetadas.

Cuadros perennes observan callados

el ir y venir de la gente.

Prostitutas por horas,

ejecutivos por días,

limpiadoras por minutos.

Un transcurrir de hazañas, discusiones y añoranzas.

Sexo desenfrenado,

coitos interruptus,

largas horas de charlas.

Llamadas a recepción.

Muertos en la cama.

Resucitados en la mañana.

De nuevo, otra mañana…

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