Tepeji

Una parte de mi vida en México.

Tepeji… Roma Sur, D.F…

Una casa antigua acoge a extranjeros que llegan buscando un barrio seguro, con olor cosmopolita impregnado en tortillas de maíz, en una colonia como La Roma.

Llega la noche… Se escucha el sonido de unos pasos correteando por el pasillo; pasos joviales sin peso en los tobillos. Caminan del baño a uno de los cuartos; se cierra la puerta. Regresa el silencio… Al rato otros pasos más lentos, con añoranzas de amores despedidos, recorren el mismo camino. Del baño a uno de los cuartos. Se cierra la puerta y con ella mis ojos… la casa se ofrece al misterio de secretos escondidos en rincones ocultos. Ningún cuadro en la pared nos observa.

La mañana resuena a eco de muebles que se fueron. Como nos iremos nosotros. Dejando atrás nuestros desayunos compartidos, los miércoles de salsa, la música de Soja, de Angus & Julia Stone y de algún visitante esporádico tocando las cuerdas de la guitarra; nuestra amiga María con sus visitas de cada noche. Las risas que hablan de cada uno. Las cestas repletas de aguacates y mangos. Nuestras salidas urgentes al camión de la basura, sin ropa interior debajo, alegrando la vista al señor de negro. Nuestras charlas,esas charlas intensas, con jerga Tepeji, nuestra jerga; la que solo nosotros somos capaces de entender, una jerga acompañada de nuestros grandes compañeros de viaje… fernet, mezcal, Ron, Indio, XX, Victoria… Una jerga que se quedará aquí, en este lugar de la colonia Roma.

Porque cualquiera no pertenece a Tepeji.

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